

Un buen vestidor ahorra tiempo cada mañana y mantiene la ropa en orden sin esfuerzo. Su diseño depende menos de la decoración que de tres decisiones: cómo se ilumina, cómo se organiza por dentro y qué materiales se eligen.
Si hay luz natural, aprovéchala, pero protege las prendas del sol directo. La luz artificial funciona mejor en capas: una iluminación general empotrada en el techo, puntos dirigidos al espejo y tiras LED dentro de los armarios, que se encienden al abrir las puertas.
Un espejo de cuerpo entero es imprescindible. Bien situado, frente a una ventana o al fondo del vestidor, además amplía visualmente el espacio. Los espejos retroiluminados dan una luz suave y favorecedora.




Barras a distintas alturas para prendas largas y cortas, cajones con separadores para accesorios, estantes regulables y zapateros extraíbles. Conviene hacer inventario antes de diseñar: cuántos metros de barra, cuántos pares de zapatos, cuántos cajones. Así el vestidor se ajusta a lo que tienes, no al revés.
Los tonos claros y neutros amplían el espacio; la madera y los textiles aportan calidez. Una alfombra y un pequeño banco para vestirse completan el conjunto.
Trabajamos con fabricantes italianos, en particular Zalf y Novamobili, cuyos sistemas de vestidor se configuran al centímetro. Si estás pensando en un vestidor dentro de una reforma, cuéntanos tu proyecto.